Marguerite Barankitse, el 'Ángel de Burundi', Premio Juan Mª Bandrés de CEAR
Marguerite Barankitse ha salvado a numerosos niños, hutus y tusis, de las salvajes matanzas de Burundi. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado reconoce su valiosa labor concediéndole el II Premio Juan Mª Bandrés.
Más conocida como el ‘Ángel de Burundi’, Marguerite Barankitse, perteneciente a una familia de ricos terratenientes tutsis, dedica su vida a cuidar a niños de las etnias tutsi y hutu, en un pequeño país del corazón de África que no conoce la paz —su drama recibe el apelativo de ‘genocidio gota a gota’.
Tanto es así que los conflictos interétnicos de la última década, envueltos en una espiral de violencia y venganzas, han costado la vida a más de 200.000 personas. Antes de que la violencia más cruenta explotase en el año 1993, Marguerite ya daba sus primeras muestras de solidaridad con su pueblo, adoptando a tres niños de su propia etnia y a otros cuatro hutus.
En 1993, se vio envuelta en una matanza tribal e intentó ayudar a miles de hutus que huían de las milicias tutsis y se habían refugiado en el Obispado de Ruigi, una zona rural cercana a la frontera con Tanzania. Marguerite salió a hablar con los milicianos tutsis, entre los que había miembros de su propia familia, pero sólo recibió como respuesta una paliza y la quema del edificio del Obispado, con los desplazados hutus dentro. Murieron 72 personas, y sólo sobrevivió un grupo de niños de los que Marguerite se hizo cargo.
Centros de acogida y familias interétnicas
A los pocos días, tuvo lugar la venganza por parte de los hutus, y Marguerite también asumió el cuidado de los pequeños tutsis, a los que habían arrancado los ojos. Fue así como esta mujer inició una valiosa labor en favor de la infancia desprotegida de Burundi, no sólo de víctimas del conflicto, sino también de huérfanos, enfermos de Sida y disminuidos psíquicos, mediante casas de acogida y una pequeña ONG.
El ‘Ángel de Burundi’, apodo que le puso un periodista, con el apoyo de Cáritas Alemania y los Padres Blancos en Burundi se encuentra construyendo viviendas con huertas en tierras de su propiedad, que entrega a los niños bajo su protección cuando se hacen mayores de edad, al tiempo que les anima a que adopten a otros niños para formar familias interétnicas.
Por su trabajo, Marguerite ha recibido numerosas amenazas de muerte, ha sufrido varios atentados y agresiones a sus propiedades. Por ello, el jurado del Premio Juan Mª Bandrés, además de querer reconocer su “ejemplar compromiso con la paz y la convivencia entre las distintas etnias de su país” y su ayuda a los niños, también pretende dar a conocer su extraordinaria labor para contribuir así a proteger su vida.
Menciones especiales
El II Premio a la Defensa del Derecho de Asilo y la Solidaridad con los Refugiados también ha dado una mención especial a Amnistía Internacional y su presidenta, Irene Khan, “por su ejemplar compromiso con la defensa universal de los derechos humanos y su defensa irrestricta de los derechos de los refugiados”; a Javier Giraldo, miembro de Justicia y Paz, por su trabajo de más de dos décadas en Colombia en favor de los refugiados y desplazados.
El Premio también distingue al teólogo Jon Sobrino, por su entrega a los más pobres de El Salvador; a la profesora estadounidense Karen Musalo, por su trabajo jurídico en defensa del derecho de asilo y los nuevos supuestos de persecución, en concreto, la concesión deñ estatuto de refugiado por razón de violencia de género; a Francesc Vendrell, por su labor como representante especial de la ONU en Afganistán, el país del mundo que más refugiados ha generado desde 1980.
La lista de reconocimientos de la actual edición de los Premios, se completa con Mercedes García, reponsable de la Federación de Mujeres Progresistas, y Antonio Puerta, responsable de Almería Acoge, “por su trabajo tenza, callado y muchas veces incomprendido en favor de los derechos humanos”; al jesuita Esteban Velásquez, por su trabajo de muchos años junto a los refugiados salvadoreños; y la exposición ‘Exilio’, por su papel de sensibilización social sobre los españoles que tuvieron que abandonar el país tras la Guerra Civil.
La presidenta de CEAR, Delia Blanco, valoró de manera muy positiva las candidaturas presentadas este año, y acerca de la premiada destacó que “el compromiso de Marguerite Barankitse con los refugiados, con la defensa de los derechos humanos, la paz y la convivencia constituye un ejemplo para quienes trabajamos por los refugiados”.
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